Las aguas que conforman mi río
esas que dan sangre a mis arterias
haciendo de mi corazón mil latidos
con mil nombres distintos.
arquea mis brazos para contener tu cuerpo
con mi ternura hacia ti
se vuelve remolino
cuando tus ojos piden otra cosa.
Se ahogan en tu incomprensión
porque aunque soy sexo
corren en mis aguas hojas de tiernos brotes
surgen de mi fondo nenúfares blancos
que no quieres ver.
Sigo siendo para ti
aquella piedra
donde tus aguas chocaban el placer
rompiéndote contra mi y en mi.
Corriente abajo sigo siendo río
ese que nunca conociste
el que tiene otro nombre
otro navegar
otra palabra.
Donde mi agua se transforma
en el alma dulce y tranquila
donde mi turbulencia descansa
en un remanso en el que jamás te bañaste.
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